EL PAPA PIDE TRES DESEOS PARA ESTA NAVIDAD
Benedicto XVI encendió en la tarde del 7 de diciembre -desde su apartamento pontificio y gracias a un tablet conectado con el cuadro eléctrico-, el árbol de Navidad más grande del mundo, que se encuentra en la ciudad italiana de Gubbio.
Antes de encender el árbol --dijo-- quisiera expresar tres deseos. Este árbol de Navidad tan grande está en las laderas del monte Ingino. Cuando lo miramos, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de Dios.
Mi primer deseo es que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a Dios. Dios nunca nos olvida, pero también nos pide que no nos olvidemos de Él.
El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza. ¿Qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el Niño que contemplamos en la Navidad santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el Señor que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en Él, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda.
Este árbol tan grande lo forman muchas luces. El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades. Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más. Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con las otras luces ilumina la oscuridad de la noche, incluso de la noche más oscura.

7 comentarios:
Completamente de acuerdo con los deseos de Benedicto XVI. FELIZ NAVIDAD
José Manuel Ros
Si tan solo el 10% de los deseos que Benedicto XVI ha expresado este año se cumplieran, el mundo se arreglaría en cuestión de semanas.
Por desgracia lo que ha expresado, a mi entender, es totalmente irreal.
Si nos ponemos a echar un vistazo a la realidad de los países más ricos, con EEUU a la cabeza, hasta los países más pobres, con sus genocidios diarios, ésta nos ofrece un panorama infinitamente más pesimista que el que nos quiere hacer ver Benedicto XVI.
Esto va de mal en peor, y creo, que encender el árbol de Navidad más grande del mundo ayuda más bien poco, por no decir nada, a solucionar los problemas diarios de la gente.
Todo esto queda muy bonito, pero muy poco práctico, la verdad.
Nos quiere mandar un mensaje de paz y esperanza sin ser crítico con los culpables de que el mundo camine a su destrucción. Para mi, este señor, se sirve del mismo populismo y el mismo cloroformo, que la gente que controla el poder en el mundo. Nos quiere hacer culpables a los que menos culpa tenemos de la situación actual, es decir, a la gente corriente, sin prestar atención a los que están en las altas esferas, como él y sus cardenales.
Gracias por traer estas palabras del Papa a tu blog, en un día de Navidad. Felices Pascuas!
M. T. D
Una explosión con bomba ha matado a 19 feligreses en una iglesia católica nigeriana. A la iglesia de Santa Teresa, en la localidad de Madalla, han llegado varias ambulancias para el traslado de los heridos a hospitales, pero las autoridades reconocen que no tienen suficientes vehículos para atender a todos los afectados.
Es un pequeño ejemplo de la irrealidad en la que vive el Papa y sus cardenales. De que me vale a mi que encienda el árbol de Navidad más grande del mundo, si luego hay que leer este tipo de noticias, provocadas en gran parte, por los políticos con los que se reúne en los diversos países que visita.
Esto roza los absurdo.
el Papa y sus seguidores siguen con sus gilipolleces... nada cambia.
IN MEMORIAN
No olvidar lo inolvidable.
http://blogs.libertaddigital.com/in-memoriam/pedro-pardo-pariente-de-el-lute-asesinado-y-enterrado-bajo-una-falsa-identidad-10840/
¡Oído cocina! Estamos contigo Santo Padre.
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